Hora de partir


La Karaimų Gatvė se despide con una nevada que ya no tiene intención de amainar. Los tejados blancos, la calzada mojada, los copos grandes cayendo casi en horizontal: todo indica que ha llegado el momento de marcharse, aunque uno se resista. Hay algo en este barrio que invita a seguir caminando, a asomarse a cada

El museo caraíta


Hacia el final de la Karaimų Gatvė, entre los copos que ya caen con decisión, aparece el edificio que alberga el Museo Etnográfico Caraíta. Su historia es casi tan accidentada como la del propio pueblo que documenta. Fue Hadži Seraya Khan Šapšalas —erudito orientalista, último gran dignatario espiritual de los caraítas de Lituania y Polonia—

Nieve nueva


La nevada ha decidido tomarse en serio la tarde. Frente a la kenesa, entre la calle y el lago Galve, hay una pequeña explanada donde la nieve nueva se posa sobre la hierba todavía verde, borrando los contornos sin llegar aún a cubrirlo todo. Es ese momento efímero en que la nieve recién caída no

La kenesa de Trakai


Más arriba en la Karaimų Gatvė, la nieve empieza a caer con más decisión —copos grandes, pausados— cuando aparece la kenesa. Así se llama el templo de los caraítas, un término que deriva del árabe kanisa, aunque aquí no se trata simplemente de un lugar de oración: la kenesa ocupa en el caraísmo un rango

Nota discordante


En la Karaimų Gatvė, donde cada casa parece guardar fidelidad secular a sus tres ventanas y su madera pintada de colores vivos, el número 48 se desmarca de la armonía del conjunto. No es una casa caraíta: ni su planta, ni su proporción, ni la disposición de sus huecos responden a esa gramática arquitectónica que

El barrio Caraíta


La Karaimų Gatvė —la calle de los Caraítas— sube paralela al lago Galve con una historia que no tiene equivalente en Europa. Hacia 1397, el Gran Duque Vytautas trajo desde Crimea unas 380 familias caraítas tras una campaña victoriosa en las estepas de la Horda de Oro, instalándolas estratégicamente entre los dos castillos de Trakai

Orilla desierta


El paseo junto al lago Galve en noviembre tiene algo de ciudad fantasma. Los embarcaderos de madera están vacíos, sin una sola barca que los justifique. El mirador sobre el agua, desierto. Los locales, con las persianas echadas hasta nuevo aviso. Solo el lago permanece indiferente a la temporada, gris y quieto, fiel a su

Barca a nigún sitio


Hay algo en una barca amarrada en invierno que habla de posibilidades suspendidas. Está ahí, lista en apariencia, con su casco rojo vivo contrastando con el agua gris del lago Galve, pero la cadena que la sujeta al muelle deja claro que hoy no irá a ningún sitio. Nadie la reclamará esta tarde de noviembre.

Turismo en hibernación


Trakai vive por y para el turismo. Cada verano, miles de visitantes recorren el largo puente de madera que conduce al castillo gótico sobre el lago Galve, se fotografían con las torres de ladrillo rojo de fondo y hacen cola para probar los kibinai, las empanadillas de cordero que los caraítas dejaron como herencia gastronómica

Hasta la vista Vytautas


En la Isla de los Caraítas, entre el castillo y el pueblo, se alza el tótem de madera tallada de Vytautas el Grande. Es una escultura de roble creada por el artista popular Ipolitas Užkurnys, inaugurada el 16 de julio de 1994 durante la convención del Club Vytautas para conmemorar el aniversario de la Batalla