La torre del rincón


En el rincón del patio exterior, una torre cilíndrica emerge de la piedra como si hubiera crecido ahí de forma natural. La base es de mampostería irregular —bloques de piedra de distintos tamaños ensamblados sin demasiadas pretensiones estéticas— y sobre ella se alza el ladrillo rojo gótico que caracteriza todo el castillo. Son dos épocas

El patio de armas


Nada más cruzar la puerta del castillo (y pagar la entrada), te encuentras en el patio de armas. Es un espacio rectangular rodeado de muros de ladrillo rojo, con galerías de madera a un lado —reconstruidas según el diseño medieval original— y la torre del donjon alzándose al fondo, imponente, de 35 metros de altura.

Hacia el castillo


El segundo puente se abre ante ti como una invitación directa. Al fondo, el Castillo de Trakai emerge del lago Galvė con sus torres de ladrillo rojo, sus murallas macizas, y esa bandera lituana ondeando en la torre principal. Es la imagen de postal, la que has visto mil veces en guías turísticas, pero verla

El otro lado


Desde la isla de los caraítas, mirando hacia atrás, el puente de madera que acabamos de cruzar se extiende sobre el lago Galvė como una pasarela flotante. Al otro lado, las casitas de colores de Trakai se alinean junto al agua: amarillas, verdes, ocres, marrones, con sus tejados inclinados y sus muros de madera resistiendo

Vatat Bijumi


En la primera isla, justo después de cruzar el primer puente, te recibe un tótem de roble de seis metros. Es Vytautas el Grande, el Gran Duque que completó el castillo de Trakai y que murió entre sus muros en 1430 sin ser coronado rey. Lo esculpió el artista folk lituano Ipolitas Užkurnis, antiguo mecánico

Las casitas de la orilla del lago


Desde el puente que cruza hacia el castillo, la orilla de Trakai se despliega como un catálogo de casas de madera junto al agua. Cada una tiene su embarcadero privado, su pequeño jardín que desciende hasta el lago, sus ventanas mirando al Galvė. Son casas bajas, de tejados inclinados, algunas de colores apagados —ocre, marrón,

Pues allá que vamos


El puente de madera se extiende sobre el lago Galvė, largo y recto, con sus tablas mojadas brillando bajo el cielo gris de noviembre. Al fondo, el Castillo de Trakai espera con sus torres de ladrillo rojo emergiendo entre los árboles desnudos. El cielo amenaza con soltar lo que sea —lluvia, nieve, granizo— y no

Trakai


Desde Kaunas, la siguiente parada es Trakai, apenas media hora en coche hacia el este. El castillo de ladrillo rojo emerge en medio del lago Galvė como una postal de cuento medieval, con sus torres góticas reflejándose en las aguas grises de noviembre. Es el único castillo construido sobre una isla en toda Europa del

Géneros de punto


Última parada antes de dejar Kaunas. En la intersección de Vilniaus gatvė con la Avenida de la Libertad, una tienda de lanas exhibe su mercancía con una bicicleta forrada de punto de colores aparcada en la acera. «Mezgimo siūlai, sagos, megzti gaminiai» — hilos de punto, botones, artículos de punto— dice el cartel sobre el

Flores subterráneas


Volvemos sobre nuestros pasos, de regreso al hotel antes de abandonar Kaunas. Otra vez cruzamos bajo la calle Birštono por el paso subterráneo de la Vilniaus gatvė, ese espacio funcional de hormigón visto, luces fluorescentes y techo reticulado que parece sacado de los manuales de planificación urbana soviética. Pero en medio del túnel, contra toda



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