Después de una larga temporada recorriendo los países bálticos, el blog cambia de rumbo: toca dejar atrás las calles empedradas y los castillos del norte de Europa para adentrarse en una nueva serie dedicada a la fauna, con parada en la Reserva Africana de Sigean. Este parque, abierto en 1974 en el departamento francés del Aude, a apenas 15 kilómetros de Narbona, ocupa 300 hectáreas y es hoy uno de los mayores zoológicos de Francia. La visita arranca con un recorrido en coche de una hora por distintas zonas que recrean las grandes sabanas africanas, donde leones, rinocerontes, jirafas y numerosos herbívoros conviven en semilibertad; después, un paseo a pie de dos horas y media completa el recorrido.
El primer protagonista que me salió al paso, nada más cruzar la barrera de entrada, no fue sin embargo ninguno de los grandes mamíferos africanos, sino un abejaruco europeo posado en las ramas de un arbusto junto al camino. Con su plumaje de colores imposibles —turquesa en el pecho, canela en el dorso, amarillo vivo en la garganta— parece prestado de la propia sabana que se abre tras él, aunque en realidad es un ave que cría cada primavera en el sur de Europa y pasa el invierno en el África subsahariana. Un pequeño viajero entre dos continentes que me dio la bienvenida al safari, y que también hace de puente entre una serie y la siguiente.
(Texto creado con ayuda del modelo Sonnet 5 de Claude AI)
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Reserva Africana de Sigean, Francia.
