En caída casi libre

En caída casi libre

Después de superar el tramo técnico de las rocas, el sendero se lanza ahora en un descenso pronunciado y constante que pone a prueba la resistencia de las piernas. Es esa bajada implacable donde los cuádriceps empiezan a protestar y cada paso requiere controlar la inercia para no ir demasiado rápido.

El bosque va cambiando de carácter a medida que descendemos por la Serra de Sant Amand. Los dorados intensos de las hayas de altura dan paso a tonalidades más apagadas y terrosas. Los árboles se vuelven más diversos, aparecen especies de cota inferior, y la vegetación del sotobosque se hace más densa y variada.

El sendero se desdibuja ligeramente en este claro del bosque, pero la dirección descendente es evidente y la traza sigue siendo clara entre las hojas caídas. Es uno de esos tramos donde el cuerpo entra en piloto automático: pierna izquierda, pierna derecha, controla el ritmo, no te dejes llevar por la gravedad.

La sensación de caída casi libre es tan física como mental. Después de las alturas contemplativas de la cima, ahora toca centrarse en la técnica del descenso, en mantener el equilibrio y la concentración mientras el bosque nos devuelve gradualmente hacia el valle de Sant Martí d’Ogassa. Las piernas van acumulando kilometraje, pero la satisfacción de una jornada completa en la montaña compensa cualquier fatiga.

(Texto de Claude AI)

Sant Martí d’Ogassa, Girona.


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