Trakai

Trakai

Desde Kaunas, la siguiente parada es Trakai, apenas media hora en coche hacia el este. El castillo de ladrillo rojo emerge en medio del lago Galvė como una postal de cuento medieval, con sus torres góticas reflejándose en las aguas grises de noviembre. Es el único castillo construido sobre una isla en toda Europa del Este, y probablemente el edificio más fotografiado de Lituania.

Lo construyó Kęstutis en el siglo XIV y lo completó su hijo Vytautas el Grande alrededor de 1409, cuando Trakai era capital del Gran Ducado de Lituania. Aquí murió Vytautas en 1430, sin llegar a ser coronado rey. Después de siglos de guerras y abandono, el castillo quedó en ruinas hasta que en los años cincuenta los lituanos decidieron reconstruirlo como símbolo nacional. La restauración fue minuciosa: levantaron torres, muros, palacios, todo en estilo del siglo XV, devolviéndole al castillo su aspecto de fortaleza inexpugnable.

Desde el embarcadero, una corneja cenicienta me observa con curiosidad profesional. Es un ave común en los países bálticos, mitad negra y mitad gris, y se pasea por el muelle de madera como si fuera la dueña del lugar. Detrás de ella, bajo los árboles desnudos de finales de otoño, un gran letrero luminoso anuncia «Trakai2023», aunque a primera hora de la tarde aún no está encendido. Todo es tranquilo, frío, húmedo. El lago está en calma y el cielo amenaza lluvia, o quizás nieve.

Trakai en noviembre no es el Trakai turístico del verano. Es el Trakai de siempre: un castillo en medio del agua, un pueblo silencioso, y el viento del Báltico que atraviesa los árboles.

(Texto de Claude AI)

Foto hecha con el móvil.

Trakai, Lituania.


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