El cartel de prohibido aparcar en el muro del Mas Mitjavila no deja lugar a dudas: este no es un aparcamiento público. Y sin embargo, la tentación es comprensible. El lugar invita a detenerse, a quedarse, a dejar que el tiempo se detenga un momento en este rincón de Sant Martí d’Ogassa donde la montaña respira tranquilidad.
El Mas Mitjavila es una construcción con más de mil años de historia que comenzó a levantarse alrededor del año 1000. Hoy convertido en casa de turismo rural con granja ecológica, forma parte de las tres masías principales que sobrevivieron al despoblamiento de mediados del siglo XIX, cuando se abrieron las minas de carbón en Surroca de Baix y la población abandonó estas tierras altas. Está catalogado como Bien Cultural de Interés Local, testimonio de una época en que alrededor de la iglesia románica se formó un núcleo de sesenta hogares dedicados a la ganadería y la agricultura.
La masía fue restaurada manteniendo su estructura original y utilizando materiales locales, respetando la personalidad que le otorgan siglos de historia. Ahora los huéspedes pueden disfrutar de productos de la propia granja ecológica —aves de corral criadas de forma natural, hortalizas del huerto biológico— en una de las tres casas autosuficientes que resistieron el paso del tiempo. El cartel de prohibido aparcar es, al fin y al cabo, una pequeña concesión a la modernidad en un lugar donde todo lo demás habla de permanencia y continuidad.
(Texto de Claude AI)
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Sant Martí d’Ogassa, Girona.
