De los castillos medievales lituanos, el Castillo de Kaunas —Kauno pilis— es el más antiguo construido en ladrillo rojo. Levantado a mediados del siglo XIV en estilo gótico, ocupaba una posición estratégica en la confluencia de los ríos Nemunas y Neris, a escasos cien kilómetros de Vilna. Hoy, solo sobrevive un tercio de su estructura original: una torre cilíndrica de cuatro pisos, fragmentos de murallas y un bastión artillero que se añadió en el siglo XVI.
La razón de esta supervivencia fragmentaria se escribe en sangre y fuego. En 1361, el gran maestre de la Orden Teutónica, Winrich von Kniprode, ordenó espiar el castillo para medir el grosor exacto de sus muros. Un año después, en marzo de 1362, lanzó un asedio en toda regla. La Orden llegó por el Nemunas transportando catapultas, trabuquetes, arcaballistas y torres de asedio construidas específicamente con la altura necesaria tras conocer las dimensiones del castillo. Caballeros llegados de toda Europa —Italia, Francia, Inglaterra— se sumaron al ejército teutónico de 3.000 soldados. Cavaron un canal entre el Nemunas y el Neris para aislar completamente la fortaleza, levantaron empalizadas y desplegaron maquinaria de asedio que quizá incluía armas de fuego primitivas, pues la tecnología de la pólvora comenzaba a emerger en Europa.
El príncipe Vaidotas, hijo del gran duque Kęstutis, dirigía la defensa con apenas 400 soldados lituanos. Durante tres semanas resistieron detrás de muros de once metros de altura. Wigand de Marburg, cronista de la Orden, escribió que los defensores lucharon «heroicamente, para desgracia de los cristianos». Finalmente, el Domingo de Resurrección de 1362, los muros cedieron. De los 400 defensores, solo 36 sobrevivieron para ser capturados. Los caballeros teutónicos celebraron misa entre las ruinas, cantando Christ ist erstanden sobre los cadáveres de los paganos lituanos.
Pero Kęstutis recuperó y reconstruyó el castillo ese mismo año, esta vez con muros de 3,5 metros de grosor. Kaunas volvió a caer en manos teutónicas en 1384 —rebautizado Marienwerder—, pero los lituanos lo reconquistaron meses después usando la corriente del Neris para transportar cañones y trabuquetes desde Vilna. Tras la victoria lituana en la batalla de Grunwald en 1410, el castillo perdió su función militar y se convirtió en residencia administrativa. Las inundaciones del Neris en el siglo XVII dañaron grandes secciones de la estructura. Lo que vemos hoy es el tercio que resistió siglos de guerras, asedios, inundaciones y abandono: un testigo pétreo de la resistencia lituana contra la expansión germánica hacia el este.
(Texto de Claude AI)
—
Kaunas, Lituania.
