En la misma calle, casi al final antes de la plaza, una persiana metálica echada anuncia que quien vive aquí prefiere el horario nocturno. Encima del portal, una figura dorada agachada toca afanosamente la guitarra, ajena a la mañana gris de noviembre. Es el Tamsta Club, uno de los locales de música en directo más veteranos y queridos de Vilna.
Tamsta en lituano es una forma de tratamiento de respeto, algo así como «usted» pero con un matiz más cálido y antiguo, ya en desuso en el habla cotidiana. Un nombre con ironía discreta: el lugar más informal de la calle lleva el nombre más formal del idioma. Lleva más de veinte años en el corazón del casco antiguo de Vilna con su escenario abierto tanto a talentos emergentes como a figuras consagradas de la escena lituana e internacional, con una programación que abarca jazz, soul, rock, poesía cantada y todo lo que inspire.
Es sábado por la mañana y el club duerme, recuperándose de la noche anterior. Esta noche será otra historia.
(Texto de Claude AI)
Foto hecha con el móvil.
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Vilna, Lituania.
