Si lo deseas, no es un sueño


A unos pocos pasos del mural de Millo, otro edificio del barrio de la estación alberga una obra completamente diferente en espíritu: colores mediterráneos, luz del sur, la silueta de una ciudad que podría ser Tel Aviv o Haifa flotando sobre un fondo azul intenso. Un contraste radical con el noviembre gris de Vilna. El

Pájaros de papel


Justo enfrente del Halės turgus, un edificio entero ha desaparecido bajo un mural de cinco plantas. Lo pintó en 2015 el artista italiano Francesco Camillo Giogino, conocido como Millo, durante el tercer Festival de Arte Urbano de Vilna. Nacido en Italia en 1979, Millo estudió arquitectura sin intención de convertirse en artista, pero la pintura

Halės turgus


De camino hacia la catedral, la ruta atraviesa la calle Pylimo y deposita al viajero frente a una de las esquinas más antiguas del comercio vilnense. En esta intersección de Pylimo y Bazilijonų es posible comprar un caballo desde el siglo XV: aquí hubo mercado durante siglos antes de que en 1906 el arquitecto Vaclav

El huevo de Pascua


La primera sorpresa de Vilna llega antes de llegar al primer semáforo. En la pequeña plaza donde convergen las calles Šv. Stepono, Pylimo y Raugyklos, una columna de granito sostiene un enorme huevo de Pascua decorado con motivos geométricos de colores. En lituano se llama Margutis —que viene de margas, «decorado con patrones»— y su

Entrando en calor


Treinta kilómetros de carretera nevada después, ya en Vilna, con el coche devuelto y el hotel encontrado, toca sentarse y entrar en calor. Y para eso, en esta parte del mundo, no hay nada mejor que un borsch. El borsch es una sopa de origen ucraniano extendida por toda Europa del Este, con la remolacha

Hora de partir


La Karaimų Gatvė se despide con una nevada que ya no tiene intención de amainar. Los tejados blancos, la calzada mojada, los copos grandes cayendo casi en horizontal: todo indica que ha llegado el momento de marcharse, aunque uno se resista. Hay algo en este barrio que invita a seguir caminando, a asomarse a cada

El museo caraíta


Hacia el final de la Karaimų Gatvė, entre los copos que ya caen con decisión, aparece el edificio que alberga el Museo Etnográfico Caraíta. Su historia es casi tan accidentada como la del propio pueblo que documenta. Fue Hadži Seraya Khan Šapšalas —erudito orientalista, último gran dignatario espiritual de los caraítas de Lituania y Polonia—

Nieve nueva


La nevada ha decidido tomarse en serio la tarde. Frente a la kenesa, entre la calle y el lago Galve, hay una pequeña explanada donde la nieve nueva se posa sobre la hierba todavía verde, borrando los contornos sin llegar aún a cubrirlo todo. Es ese momento efímero en que la nieve recién caída no

La kenesa de Trakai


Más arriba en la Karaimų Gatvė, la nieve empieza a caer con más decisión —copos grandes, pausados— cuando aparece la kenesa. Así se llama el templo de los caraítas, un término que deriva del árabe kanisa, aunque aquí no se trata simplemente de un lugar de oración: la kenesa ocupa en el caraísmo un rango

Nota discordante


En la Karaimų Gatvė, donde cada casa parece guardar fidelidad secular a sus tres ventanas y su madera pintada de colores vivos, el número 48 se desmarca de la armonía del conjunto. No es una casa caraíta: ni su planta, ni su proporción, ni la disposición de sus huecos responden a esa gramática arquitectónica que