Vecinos sin manual


El grupo de springboks terminó alcanzando al de los antílopes acuáticos, y ahí ocurrió esto: uno de ellos se apartó de golpe, se irguió sobre las patas traseras y trató de montar a uno de los kobos. Fue cuestión de un segundo — disparar con teleobjetivo desde un coche en marcha no perdona, y la