El barrio Caraíta


La Karaimų Gatvė —la calle de los Caraítas— sube paralela al lago Galve con una historia que no tiene equivalente en Europa. Hacia 1397, el Gran Duque Vytautas trajo desde Crimea unas 380 familias caraítas tras una campaña victoriosa en las estepas de la Horda de Oro, instalándolas estratégicamente entre los dos castillos de Trakai

Orilla desierta


El paseo junto al lago Galve en noviembre tiene algo de ciudad fantasma. Los embarcaderos de madera están vacíos, sin una sola barca que los justifique. El mirador sobre el agua, desierto. Los locales, con las persianas echadas hasta nuevo aviso. Solo el lago permanece indiferente a la temporada, gris y quieto, fiel a su

Barca a nigún sitio


Hay algo en una barca amarrada en invierno que habla de posibilidades suspendidas. Está ahí, lista en apariencia, con su casco rojo vivo contrastando con el agua gris del lago Galve, pero la cadena que la sujeta al muelle deja claro que hoy no irá a ningún sitio. Nadie la reclamará esta tarde de noviembre.

Turismo en hibernación


Trakai vive por y para el turismo. Cada verano, miles de visitantes recorren el largo puente de madera que conduce al castillo gótico sobre el lago Galve, se fotografían con las torres de ladrillo rojo de fondo y hacen cola para probar los kibinai, las empanadillas de cordero que los caraítas dejaron como herencia gastronómica