Con excesivo gusto


Estamos a pocas decenas de metros de la Puerta del Alba, del monasterio basiliano, de la iglesia de Santa Teresa y de la Filarmónica Nacional. Y sin embargo lo que más llama la atención en esta fachada son las bolas navideñas rojas —algunas más grandes que una calabaza, a juzgar por el tamaño comparativo con

La Puerta Basiliana


La puerta basiliana mide 17,9 metros de altura y fue construida en 1761 según diseño de Johann Christoph Glaubitz. El mismo arquitecto que reconstruyó en estilo barroco el campanario de la iglesia de San Juan tras el incendio de 1737. Glaubitz firmó dos de los portales más teatrales de Vilna, separados por apenas unas manzanas.

La Filarmónica


La Filarmónica Nacional de Lituania es uno de los monumentos más importantes y lujosos de la arquitectura historicista de Vilna, construido a principios del siglo XX sobre el solar de antiguas casas de comerciantes. En su época el edificio se llamaba «City Hall» y acogía espectáculos teatrales y otros eventos, marcando una nueva etapa en

Plaza sin nombre


La plaza no tiene nombre oficial, aunque todo el mundo la llama por el de la estatua que preside su centro: la plaza de Jonas Basanavičius. El monumento fue inaugurado el 23 de noviembre de 2018, el día exacto del 167 aniversario del nacimiento del personaje, coincidiendo con el año del centenario de la independencia

La conexión


El puente acristalado que cruza el callejón une el edificio histórico del Hotel Astoria con su ala moderna al otro lado. Es una solución habitual en los cascos históricos cuando un hotel quiere crecer sin romper la trama urbana: en lugar de demoler, se vuela por encima. El contraste entre el acero y el cristal

San Casimiro


La iglesia de San Casimiro es la primera y más antigua iglesia barroca de Vilna, construida entre 1604 y 1618 por los jesuitas con la financiación del Gran Canciller del Gran Ducado, Lew Sapieha. La fachada rosa que ocupa todo el encuadre es tan alta que desde la calle oculta casi por completo la cúpula: