Pintados para la sombra


De camino al comedero de las jirafas nos desviamos por un pequeño bucle y pasamos junto a un recinto modesto de licaones. Antes, junto a los guepardos, nos habíamos asomado a uno mucho más grande sin ver ni rastro de ninguno; aquí, en cambio, encontramos tres ejemplares echando la siesta, tumbados contra la valla, aprovechando