Los ojos que no esconde


Después de los rinocerontes me encuentro una avestruz enorme, plantada justo en medio del camino, con los ojos cerrados. Tan quieta está que me obliga a desviarme para rodearla, y aprovecho para parar un momento y hacerle este retrato. De cerca, lo que más llama la atención no es el tamaño del animal sino la