Pensando en otro bosque

Pensando en otro bosque

Después del paso elevado llegamos al área de los wallabies. Están todos muy relajados, tumbados en el suelo como quien hace la siesta de sobremesa, pero uno de ellos llama mi atención: sentado al pie de un árbol, con las patas delanteras recogidas y la mirada perdida hacia algún punto fuera de la foto, parece sumido en una reflexión que no le corresponde a un marsupial. Es un wallaby de cuello rojo (Notamacropus rufogriseus), pariente pequeño del canguro, y esa quietud diurna no es casualidad: son animales de hábitos crepusculares y nocturnos, así que buena parte del día la dedican, como este, a no hacer prácticamente nada.

Podría estar pensando, si se me permite la licencia poética, en otro bosque. Porque esta especie no es solo un habitante de recintos como este: desde finales de los años setenta existe en el bosque de Rambouillet, cerca de París, una población de wallabies completamente salvaje, nacida de un puñado de ejemplares que escaparon de una reserva zoológica cercana. Sobreviven allí sin mayor problema porque el invierno templado de esa zona de Francia se parece bastante al de Tasmania, su región de origen, y el pelaje se les espesa en los meses fríos para compensar.

Esa población silvestre nunca ha sido muy numerosa y hoy se la considera rara, con apenas un puñado de avistamientos registrados en los últimos años, pero el hecho de que exista demuestra que este animal, aparentemente tan exótico, podría estar perfectamente en su derecho de vivir en libertad en cualquier bosque francés con las condiciones adecuadas — incluido, por qué no, uno no muy distinto a este.

(Título y texto sugeridos por el modelo Sonnet 5 de Claude AI)
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Reserva Africana de Sigean, Francia.


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