El oficio más ingrato

El oficio más ingrato

Dejamos atrás a las jirafas y entramos en el pequeño aviario africano. El primer ejemplar que fotografío es un alimoche sombrío (Necrosyrtes monachus), posado tranquilamente sobre la hierba, con esa cara desnuda de piel rosada que se enrojece cuando el animal se agita, y ese capuchón de plumón gris que le cubre la nuca y le da nombre a la especie.

Es uno de los buitres más pequeños del Viejo Mundo, y también uno de los más corrientes en las ciudades y pueblos de buena parte de África subsahariana: se le pierde el miedo al ser humano con facilidad, y se le encuentra con frecuencia alrededor de vertederos, mataderos y mercados, alimentándose de carroña, desperdicios e incluso insectos quienes algunos llegan a llamarlo, sin mucha ceremonia, “el barrendero”. Es un trabajo sucio pero imprescindible: al limpiar el entorno de restos en descomposición, estas aves frenan la propagación de enfermedades que de otro modo se extenderían con mucha más facilidad.

Y sin embargo, ese oficio tan poco glamuroso no le ha librado de convertirse en una de las especies de ave más amenazadas del planeta: está catalogado en peligro crítico de extinción, con un declive medio de alrededor del 83% en poco más de cincuenta años fuera de Gambia. La causa principal es el envenenamiento, muchas veces accidental, al alimentarse de cadáveres envenenados por cazadores furtivos para otros fines, pero también la caza directa alimentada por creencias tradicionales que atribuyen a sus partes propiedades curativas o de buena suerte — solo en Guinea-Bisáu se hallaron más de 2.000 ejemplares muertos en 2020, muchos de ellos decapitados.

Así que esta ave que nos mira con tanta calma desde la hierba resulta ser, a la vez, una de las más despreciadas y una de las más necesarias — el destino de tantos animales a los que solo valoramos cuando empiezan a faltar.

(Título y texto sugeridos por una IA a partir del contenido de la fotografía y el contexto o historia que aporto, y revisados por mí.)
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Reserva Africana de Sigean, Francia.


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