Postura de centinela

Postura de centinela

El sirirí colorado que hace unos minutos dormitaba en este mismo tronco, con la cabeza escondida entre las plumas, ha salido de su descanso. Ahora se yergue sobre la misma madera con el cuello estirado y la cabeza vuelta hacia un lado, como si acabara de oír algo que merece atención. La anilla gris en una de sus patas es la misma que llevaba dormido, pero la postura es otra por completo: ya no es un bulto de plumas, sino un ave entera, alerta, de pie.

El sirirí colorado (Dendrocygna bicolor), conocido en inglés como fulvous whistling duck, es de los pocos patos que caminan con soltura, sin el bamboleo torpe habitual del grupo, gracias a unas patas largas y grisáceas bien proporcionadas para sostener ese cuerpo esbelto. Su nombre común en varios idiomas — sirirí, pato silbón, whistling duck — viene del reclamo que lo delata incluso de noche, un silbido claro que recorre sus áreas de cría en México, Sudamérica, el África subsahariana y el subcontinente indio: la misma llamada que da nombre a todo el género Dendrocygna.

Ese silbido, de hecho, es tan característico que un estudio acústico con ejemplares en cautividad logró distinguir el sexo de cada ave solo por su reclamo, con un acierto del cien por cien al compararlo con el análisis genético. Y cuando algo lo inquieta de verdad, el gesto es inconfundible: echa la cabeza hacia atrás en un amago de desafío, muy distinto del perfil tranquilo y vuelto de lado que muestra aquí — vigilante, pero sin sobresalto.

Dormido, hace un rato, no era más que una forma redonda sobre la madera. Despierto, en el mismo sitio exacto, revela todo lo que estaba escondiendo: el cuello largo, las patas firmes, esa mirada de lado que vigila sin prisa.

(Título y texto sugeridos por una IA a partir del contenido de la fotografía y el contexto o historia que aporto, y revisados por mí.)
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Reserva Africana de Sigean, Francia.


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